Las raíces de los dulces de Semana Santa se remontan a la Edad Media, donde los conventos hacían postres con ingredientes sencillos, pero altamente calóricos, para así sobrellevar mejor la Cuaresma. Con el tiempo, se fueron adaptando las recetas a cada región siguiendo sus tradiciones.
Hoy en día, estos dulces siguen siendo protagonistas de estas fechas, aunque para muchas personas con diabetes tipo 2 estos significan un reto por el alto contenido en azúcares y harinas refinadas, lo que provoca un aumento de los niveles de azúcar en sangre. Para poder controlar mejor la respuesta glucémica, recordamos este mantel.
Ante unos buñuelos o la tradicional mona de Pascua, hay dos opciones:
Los buñuelos de Cuaresma: los podemos versionar con esta receta sin freír.
Ingredientes (para 25 unidades): 250 ml de agua, 80 ml de aceite de oliva, 125 g de harina integral, 4 huevos.
Preparación:
En vez de rebozar en azúcar, puedes rellenarlos con puré de boniato o manzana cocida.
La tradicional mona de Pascua: se puede adaptar con un bizcocho rápido al microondas.
Ingredientes (para 4 personas): 75g de harina integral, 1 plátano, 3 huevos y 5 gramos de levadura tipo Royal.
Preparación:
Para darle apariencia de mona se puede añadir un huevo de chocolate sin azúcar, una cobertura de chocolate de >85% de cacao, o un poco de mermelada sin azúcares.
En la siguiente tabla se puede ver la diferencia de gramos o raciones de carbohidratos entre las recetas tradicionales y las adaptaciones que proponemos.
*Se trata de raciones aproximadas que pueden variar en función de la receta y el tamaño de la porción.
En general, las claves de las adaptaciones consisten en cambiar los ingredientes por versiones integrales por su mayor contenido en fibra (aunque siguen aportando hidratos de carbono), endulzar de forma natural con aromáticos (canela, piel de cítricos, vainilla) o con fruta madura.
¡Feliz Semana Santa!