Agosto, playa y diabetes tipo 2

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Ir a la playa es uno de los planes estrella del verano. Si tienes diabetes tipo 2, también puedes disfrutar de un día de playa con total tranquilidad; solo es importante tener en cuenta algunos aspectos para mantener unos niveles de glucosa estables y prevenir tanto la deshidratación como las hipoglucemias o hiperglucemias.

 

La hidratación: tu compañera durante todo el día

Mantener una buena hidratación es fundamental durante los meses de calor. La deshidratación puede favorecer el aumento de la glucosa en sangre, empeorando el control glucémico. Como consejo general: no esperes a tener sed para beber. Lo ideal es hidratarse desde antes de salir de casa y continuar haciéndolo a lo largo del día.
La mejor opción sigue siendo el agua. Si buscas alternativas, puedes optar por:

  • Agua con gas.
  • Agua aromatizada con rodajas de limón, naranja o pepino.
  • Infusiones frías sin azúcar añadido.

 

¿Qué llevamos en la nevera portátil?

Muchas veces la nevera de playa se llena de patatas fritas, snacks o ensaladas a base de pasta y arroz con salsas. Sin embargo, existen opciones mucho más saludables que ayudan a mantener la saciedad y un mejor control de la glucosa.
Algunas ideas son:

  • Fruta fresca de temporada: sandía, melón, melocotón, nectarina o ciruelas.
  • Frutos secos: almendras, nueces, avellanas o pistachos.
  • Aceitunas.
  • Mejillones, berberechos o atún en conserva.
  • Bastones de zanahoria, pepino, calabacín, apio o cogollos de lechuga.
  • Tomates cherry.
  • Hummus o guacamole casero para acompañar las verduras.
  • Yogur natural, si se puede mantener correctamente refrigerado.

 

Aprovecha para moverte

Un paseo por la orilla o nadar unos minutos son formas sencillas de mantenerse activo durante el día de playa, ya que la actividad física mejora el control de la glucosa.

Por último, si utilizas insulina o determinados medicamentos que pueden producir hipoglucemias, recuerda llevar siempre alguna fuente de hidratos de carbono de absorción rápida y controlar la glucemia cuando sea necesario.

En resumen, disfrutar de la playa y cuidar la diabetes son perfectamente compatibles. Mantente bien hidratado, llena la nevera portátil de alimentos frescos y saludables y aprovecha para moverte.